La
primera referencia histórica de Santalecina aparece en 1.153.
Ya en 1.184, la Reina Sancha -mujer de Alfonso II de Aragón-
cede el castillo y la villa a la orden del Temple.
En la historia fue villa amurallada, aunque no queden vestigios de
ello. En la partida del Tossal del Moro, fijan los historiadores lo
que pudo ser una villa romana, pues han aparecido restos de muros,
cerámicas y mosaicos.
La Iglesia Parroquial es de origen renacentista con profusa nervadura
de sus bóvedas, en su puerta principal hay un mosaico en el
suelo hecho de piedra de sillar de arenisca.
La organización urbana, calles, plazoletas, responden a diversas
épocas. Los edificios son todos de doble planta, ordinariamente
de tapial y teja curva, los más antiguos, y de materiales más
modernos, con bastantes edificaciones del S. XIX.
En la actualidad, la huerta de Santalecina produce una excelente fruta,
lo que combinan sus 284 habitantes con la ocupación en la agricultura,
ganadería y los servicios.